viernes, 16 de mayo de 2008

Y por qué no

Hay una reflexión que hizo Daniel Solana en el Creativlog, y que rescato para quien no la haya leido, que es muy interesante. Habla sobre la utilidad de los publicistas, sobre su aportación a la sociedad y sobre su potencial.


(...) A los publicitarios muchas veces se nos mira con cierto desdén por no aportar nada útil a la sociedad. Es comprensible que se nos vea así. Comparado con otros muchos oficios el nuestro es más una molestia social que un bien común: somos los que inundamos la tele de anuncios, los buzones de correo comercial y el correo electrónico de 'spam'.

No construimos un mundo mejor, es verdad, pero podría decirse que nos dedicamos a crear la mejor de las percepciones posibles de todos los productos que nos rodean. Y eso está bien.

Es más, si la aportación de la publicidad al bien social es escasa es porque normalmente el producto o servicio que debemos anunciar es socialmente irrelevante. Llaman a las puertas de las agencias gente interesada en vender un detergente, una pizza congelada, o un derivado lácteo con sabor a frutitas del bosque. La sociedad nos emplea para eso, y nosotros lo hacemos encantados, pero ¿por qué no nos emplea para otras cosas?

Por ejemplo, nuestra aportación a la sociedad sería mucho mayor si alguien nos encargara una campaña para cambiar la imagen de la enfermedad. Desde un punto de vista publicitario la enfermedad se vende muy mal. Fatal. Una agencia no podrá nunca curar a un enfermo, como no puede cambiar la capacidad blanqueadora de un detergente, pero sí mejorar la percepción que tenemos todos nosotros de la enfermedad y hacer que sentirse enfermo sea un poco más llevadero. Si la sociedad encargara a una agencia ese trabajo seguramente la agencia empezaría por plantear una buena guía de estilo. La guía instruiría al personal sanitario sobre cómo hablarle a un enfermo, indicando expresamente no hacerlo con diminutivos como si fuera un niño, y haría especial hincapié en que en los centros médicos se tratara al enfermo no como paciente sino como cliente.

La guía de estilo prohibiría en los hospitales esas batas con las que enseñas el culo. Sin duda prohibiría eso, porque afecta directamente a una de las cosas más valiosas que tiene el ser humano en su percepción: su dignidad. Y seguramente propondría transformar el aspecto gélido, aséptico, frecuentemente aterrador de los hospitales, en ambientes amigables y acogedores. Lugares con ofertas de ocio reposado, con música fantástica, buen rollo, actos culturales y exposiciones fotográficas como la Fnac. Con todo eso no conseguiría aliviar ni un ápice el sufrimiento, pero sí que ser tildado de enfermo no conllevara un agravio social añadido. Y eso no es intrascendente. Cuando leí "La Montaña Mágica" casi acabé el libro deseando irme a un pequeño balneario de los Alpes a superar algún tipo no demasiado letal de tuberculosis. Me vendieron esa enfermedad.

Digo trabajar la enfermedad, como producto, pero también se podría trabajar sobre la percepción que todos nosotros tenemos de otras cosas. Y no cosas triviales. Por ejemplo, de la guerra, o de la muerte. En otras sociedades la muerte es mucho más digna. ¿Tendría sentido orquestar una campaña para dignificar la muerte? ¿O desmitificar la guerra? Quién sabe si el espíritu bélico que poseen muchos estadounidenses es por la sucesión de campañas pro bélicas en forma de películas –enormes spots- que su sociedad ha ido consumiendo durante décadas. ¿Contribuyó la industria cinematográfica americana a crear una percepción casi aspiracional del más horrible de los actos humanos?

Daniel Solana. "Matrix y el alma de las cosas"


En mis cuatro años de carrera si hay algo que he aprendido es que la publicidad no deja de cambiar. Lo que era ayer, no es hoy, y ya va a ser distinto lo de mañana. Asi que no sé hasta que punto se puede calificar esto de utopía. ¿Quién imaginó hace diez años que el consumidor acabaría creando los spots? o ¿Quién pensó que internet podría desbancar a la televisión como soporte publicitario?


Entonces, porqué no pensar que en un futuro las campañas de imagen, de RSC o similares, tratarán de cambiar la visión que tenemos de las enfermedades, la guerra, el hambre... todo para crear un mundo mejor.


Y ¿cómo empezar este cambio? Un visionario propone esto:



4 comentarios:

tenacitas dijo...

Acabo de leer la siguiente noticia en adlatina.com

"En el blog de la agencia Fallon -fallontrendpoint.blogspot.com- fue publicado un viral que funciona como una suerte de reflexión acerca del rol que ocupan las agencias y anunciantes en el mundo"

Pero por lo que he leido en el blog de Fallon la idea no es suya, solo publican el viral por que les gusta la iniciativa.

bortx! dijo...

Sea como sea me parece una buena iniciativa!

antonio dijo...

No veía yo tampoco una iniciativa tan buena desde la ID

Juancho dijo...

si puede ser una buena iniciativa